Las entrevistas audiovisuales realizadas por el equipo de la Audiovideoteca tienen inserción en los medios de comunicación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires:
- El programa televisivo "Obra en construcción", emitido desde 2005 en forma periódica por el Canal Ciudad Abierta.
- Los microprogramas radiales "Las Plumas", para FM 2x4.
- El sitio web: una audiovideoteca virtual que permite a los navegantes conocer a sus artistas por medio de videos, audios y textos.
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Entrevista realizada en julio de 2005 en el barrio de Coghlan, Buenos Aires.
El tiempo, el absurdo y el sentido en la escritura
Soy alguien que escribe con el oído y alguien que está encima del escenario. Entonces tengo un sentido del timing y una necesidad de ritmo que me transmitió la escena. Hay un riesgo que es que el escenario tiene una adrenalina y una respuesta muy inmediata. Vos hacés un chiste y está el aplauso ahí. En vez cuando escribís un cuento, hasta que escribís otro cuento o cuando terminás una novela… en una novela pueden pasar de dos a cuatro años entre que la escribís y… Por ejemplo "Frin" o mejor, el "Ciudadano de mis zapatos", tardé tres años en escribirla más un año en corregirla, son cuatro. Después que salió publicada, después que salió la crítica, después que me encuentro con la gente que responde… está absolutamente mediado el tiempo desde que pasa algo a la respuesta.
El absurdo en sí mismo no sé si me interesa; el absurdo que hay en la vida cotidiana, exagerado, sí me interesa. El absurdo solo y en sí mismo como rubro, es alguien muy ingenioso, que se siente muy ingenioso y muestra los músculos del ingenio para que todos admiren lo ingenioso… es un juego muy onanista. Eso no. Pero si vos mirás las cosas cotidianas y descubrís lo absurdo que hay y lo amplificás o lo condensás, y en vez de que sea un par de cosas absurdas a lo largo de una semana las juntás todas en un personaje, ese personaje es notoriamente absurdo. Pero está construido con lo que nos pasa a todos. Eso me interesa. Y mostrarlo para desacralizar el error, para reírnos de nosotros mismos y como una manera de perdón, de piedad. Es un juego piadoso en el mejor de los sentidos.
Escribir es la exageración de rasgos que te llamaron la atención. Uno no tendría que escribir sino sobre aquello que le llamó la atención. No es que uno es un elegido ni muchísimo menos. Es, primero, que tengas ganas de hacerlo y después, volver sobre lo que te pasó: ¿qué fue lo que te pasó?, ¿te llamó la atención algo? Si no, no tenés nada que contar, no tenés nada para escribir. Y el silencio nos beneficia a todos, en ese caso.
Escribir para niños debe ser muy parecido a hablar con niños. Se tiene que entender. No te podés permitir la veleidad de no ser claro. Es como dice Torodov, es un deber de higiene. En la literatura para adultos podés recurrir a un lugar que no tiene límites en lo complicado, en lo enmarañado o en lo complejo que quieras jugar si tu lector te sigue o no. Acá si jugás a que no te siga tu lector medio que sos una salame, me parece, ¿no?
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