Audiovideoteca de Escritores de Buenos Aires

LA DIFUSION

Las entrevistas audiovisuales realizadas por el equipo de la Audiovideoteca tienen inserción en los medios de comunicación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires:

- El programa televisivo "Obra en construcción", emitido desde 2005 en forma periódica por el Canal Ciudad Abierta.

- Los microprogramas radiales "Las Plumas", para FM 2x4.

- El sitio web: una audiovideoteca virtual que permite a los navegantes conocer a sus artistas por medio de videos, audios y textos.

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Biografía

Andrés Rivera Biografía

Andrés Rivera

Cronología

1928
Nace en Buenos Aires, con el nombre de Marcos Ribak. Hijo de inmigrantes, fue sucesivamente obrero textil, periodista y escritor.

1945
Se afilia al Partido Comunista.

1953
Hasta 1957 trabajará en la redacción de la revista Plática.

1957
Se inicia literariamente en el concurso de cuentos del diario La Época.
Aparece en Buenos Aires su primera novela "El precio".
"Mi primera novela se tituló ’El precio’, y apareció en 1957. Debo reconocer, a unos cuantos años de distancia que esa novela es un espanto. Para citar a Borges, siento por ella un unánime espanto. Yo vengo de un hogar obrero, mi padre fue militante sindical. Llegó a este país por los años veinte y lo primero que buscó fue el sindicato de los trabajadores textiles, y empezó a trabajar en ese sindicato. De manera que mi casa era la casa de un obrero: mi padre trabajó ocho horas diarias durante toda su vida y nunca tuvo propiedades. Cuando no tenía trabajo la pasábamos muy mal. No es nada patético. En mi casa había mucho material de lectura. Para ese momento (en 1938) yo era un chico muy enfermizo, de manera que me pasaba mucho tiempo en cama, leyendo lo que había en casa", contará Rivera en una entrevista de Luiciano Lamberti y Federico Falco (www.federata.com.ar, Nº 9, noviembre de 2002).
Comienza a utilizar el seudónimo "Andrés Rivera".

1959
Se publica, en Buenos Aires, la novela "Los que no mueren".

1962
Aparece, en Buenos Aires, su libro "Sol de sábado".

1964
Es expulsado del Partido Comunista.
"Su expulsión del PC en 1964, señaló un camino de divergencias que iba a exceder lo político para fracturar de manera definitiva su visión de las cosas. Alejado de las cuestiones partidarias, prefirió aferrarse a un conjunto de principios hacia los que sigue profesando una lealtad incondicional. Las consecuencias de esa fractura se hicieron visibles en ’Ajuste de cuentas’, un libro de relatos que apareció en 1972 y en el que buena parte de la crítica encuentra el punto de inflexión de toda su obra. A diferencia de sus novelas anteriores, en las que la expresión de la violencia es el arma que le sirve para denunciar la opresión social y postular la posibilidad de una transformación futura, en este volumen su mirada da un giro radical", señala Jorgelina Núñez, en Clarín, Buenos Aires, junio de 2001.

1965
La editorial La Rosa Blindada publica, en Buenos Aires, su libro "Cita".
"Fue el primer escritor argentino que, en ’El precio’ su primera novela, puso a la clase obrera como protagonista. El pertenecía, como su padre, a esa clase. Y siguió con ’Sol de sábado’, ’Los que no mueren’, ’Cita’ y después de muchos, muchos otros títulos culmina con ’La revolución es un sueño eterno’. Para mí sigue siendo un obrero de la escritura. Se lo comparó ligeramente con Carver y el minimalismo. En 1966 escribí en la contratapa de ’Cita’: ’Su prosa desnuda y seca lo diferencia de la mayor parte de los escritores de su generación’. ¿Quién conocía a Carver en 1966 en la Argentina? Tiene, sí, contactos con los narradores norteamericanos de los años treinta, los del realismo crítico que inaugura Theodore Dreiser y que frecuentaran John Steinbeck, Clifford Odets, John Dos Passos y el mismísimo William Faulkner. Y hasta no me suena arbitrario emparentarlo con Carl Sandburg, el poeta de Chicago. Pero Rivera se fue muy temprano de su casa paterna literaria. Y sigue publicando -perdón, disparando- sus libros para abrir las puertas de un destino mejor en el que él, en el fondo de su alma, cree", dirá el editor José Luis Mangieri.

1968
Se publica, en Buenos Aires, su libro "El yugo y la marcha" (editorial Merlín).

1970
Entre 1970 y 1974 residirá en Córdoba, junto a su compañera Susana Fiorito, activa investigadora del movimiento obrero argentino. "Esos eran años calientes en Córdoba", recuerda Rivera.

1972
El Centro Editor publica, en Buenos Aires, su libro "Ajuste de cuentas".

1982
Su novela "Nada que perder" es publicada en Buenos Aires por la editorial CEAL. Escribe también "Una lectura de la historia".

1984
Aparece, en Buenos Aires, su novela "En esta dulce tierra" (Folios Editores).

1985
Recibe el Segundo Premio Municipal de Novela por "En esta dulce tierra".

1986
Se publica su libro "Apuestas", editado por Per Abbat.

1987
La editorial Alfaguara publica, en Buenos Aires, su novela "La revolución es un sueño eterno".

1991
Se publica, en Buenos Aires, la novela "El amigo de Baudelaire" (Alfaguara).

1992
Recibe el Premio Nacional de Literatura por su novela "La revolución es un sueño eterno".
La editorial Aguilar publica, en Buenos Aires, su libro "La sierva".
"- Retomando ’La sierva’, ¿prefiere el final abierto?
Pienso en ’La revolución es un sueño eterno’, que termina con una pregunta: ¿qué revolución compensará las penas de los hombres? Recuerdo una charla mía en una biblioteca acerca de ’El amigo de Baudelaire’ y del fragmento en el que Bedoya desliza la boca del revólver por los pechos de Lucrecia. Cuando llegó el momento del debate, una señora dio su propia versión del final: Bedoya mata a Lucrecia y se suicida. Soy respetuoso de la opinión del lector, y la acepté. Ahí supe que, para esa mujer, la nouvelle era verosímil", señalará Rivera en una entrevista con Hilda Cabrera publicada en Página/12, en setiembre de 2005.

1993
La Fundación El Libro distingue a "La sierva" como mejor libro publicado en 1992.
Editorial Alfaguara publica "Mitteleuropa".

1994
Aparece, en Buenos Aires, "El verdugo en el umbral" (editorial Alfaguara).
Recibe el Premio Konex de Platino y el Diploma al Mérito en la categoría "Novela: quinquenio 1989-1993".

1995
Recibe el Premio del Club de los XIII por "El verdugo en el umbral".

1996
La editorial Aguilar publica, en Buenos Aires, la novela "El farmer".
"Si se ha leído ’El amigo de Baudelaire’, ’La sierva’, ’La revolución es un sueño eterno’ o ’Mitteleuropa’, por ejemplo, y abrimos ’El farmer’, reconoceremos al autor por su puntuación. Nos decimos: la voz grave de Rivera, el sonido húmedo de su prosa. Sólo que esta vez -como si lo pétreo del personaje o su mito lo impusieran- se nos ofrece un lenguaje que, como nunca, se desmigaja y asienta hasta alcanzar un espesor que roza lo poético. Conocemos las preferencias de Andrés Rivera por conjugar los temas de la historia, pero no se trata -nos parece- de una historia que construya un relato temporal sino que, alrededor de un personaje, se nos revela un espacio geográfico en el cual los acontecimientos no se suceden unos a otros, ya que se instalan y giran simultáneamente. ¿Quién mejor que Rosas, que cristalizó en torno de él una sociedad, una época, y las anécdotas que la afectaron, como centro de ese mapa? Esta opción se ve reforzada par el soliloquio como forma de expresión. Sin embargo, el tópico de ’El farmer’ no es únicamente la historia. El autor trasvasa su problemática de escritor del siglo XX a su personaje para reflexionar sobre el hecho literario. [...] Sobrevuela en estas páginas, finalmente, una dolorosa constatación que, junto al autor, podemos hacer nuestra: la inmovilidad de la historia argentina, la imposibilidad de desentrañar la dialéctica entre dos visiones que se excluyen y, no obstante, se miran fascinadas una en el espejo de la otra, sin poder quebrar su hipnosis. Ante la letra con que Rivera vuelve a sumergirnos en la ficción, la pasión de la lectura se renueva", escribió Susana Szwarc para La Nación, en junio de 1996.

1998
Se publica, en Buenos Aires, la novela "La lenta velocidad del coraje" (editorial Alfaguara).

1999
La editorial Alfaguara publica "El profundo sur".
"En ’El profundo Sur’, Rivera retoma un recurso semejante al que había empleado en aquellos dos libros mencionados en primer término, y en algunos otros desde entonces. Se trata de un modo particular de la ficción histórica. Porque en Rivera no hay un afán de reconstruir o narrar hechos del pasado; más bien toma algún personaje o situación de la historia como excusa o disparador de su propia escritura. De tal modo que los mínimos datos reales no tienen gran peso, y hasta tal vez el relato podría estar ubicado en otro tiempo o lugar, y los personajes tener otros nombres, sin que por eso se produjeran mayores alteraciones en el conjunto. En este nuevo libro la apuesta más peculiar radica, quizás, en una oscura resonancia del absurdo de la muerte y la intercambiabilidad de los destinos humanos ante el instante fatal. [...] Están también presentes otras marcas de la escritura de Rivera: la cadencia seca y contundente que a veces alcanza una bella intensidad; las anáforas y otras formas de repetición que, en algún caso, pierden efectividad al expandirse. Y siempre, una secreta y trágica ironía", escribió Pablo Ingberg en La Nación, en junio de 1999.

2000
Se publican, en Buenos Aires, "Tierra de exilio" y "Cuentos escogidos" (Alfaguara).
"Más que avanzar hacia su desenlace –lo hay y es inesperado e inevitable–, ’Tierra de exilio’ parece la exposición perpetua de una crispación o de una impotencia. Esta apretada y brutal nouvelle de Andrés Rivera lleva a la exasperación la voluntad de concisión y despojamiento de sus últimos libros. Como en ’El profundo sur’, los protagonistas parecen condenados a vivir para una escena única y terrible. Y la narración no parece arribar a esa escena sino instalarse en ella desde el comienzo, como si todo hubiese ya ocurrido o estuviese ocurriendo siempre. Sólo quedará, para el lector, la incómoda perplejidad, el insoslayable deber de reponer todo aquello que las voces que narran -el hombre viejo, una tercera persona y la madre del hombre- han omitido con prolijidad casi perversa. Para el lector habitual de Rivera, abundan las pistas que permiten descubrir, en ese hombre atormentado por la decrepitud e indignado por la iniquidad del mundo, al protagonista de ’Nada que perder’, ’El verdugo en el umbral’ y unos cuantos relatos: el escritor judío y revolucionario, de a ratos periodista, marcado por la figura de un padre militante que prefirió callar para siempre cuando la lucha se convirtió en derrota. [...] Más de un lector le exigirá a este libro algunas páginas más de las que tiene. No para encontrar la reconciliación de su protagonista con sus ideales o con alguna forma de la esperanza sino, tal vez, para que la escritura complete, con la dura belleza habitual en Rivera, los movimientos de una narración que prefiere disolverse en la ambigüedad del silencio. Pero no hay defecto en aquello que falta a este libro. Hay, seguramente, la deliberada retracción de su autor, el repliegue hacia una mudez que, para él, parece ser el único comentario posible a la brutalidad del presente.", escribió Guillermo Saavedra para La Nación, Buenos Aires, 2 de agosto de 2000.

2001
Editorial Alfaguara publica, en Buenos Aires, "Hay que matar".
"–¿Y qué cree usted que buscan sus lectores en sus libros?
–Esa es una buena pregunta... Cada escritor tiene un tono. ¿Qué buscan los lectores de Belgrano Rawson? Yo no lo sé. Sólo sé que él les ofrece un universo, un universo distinto al que ofrece Ricardo Piglia o Héctor Tizón o al mío. Yo creo que muchos de los lectores buscan violencia en mi obra.
–La violencia histórica y la violencia inherente a casi toda relación humana...
–Sí, la violencia del ser humano. O la violencia de clase, que responde a motivaciones histórica. Y también la violencia de género, la violencia que se ejerce sobre ellas, que cargan con el peso de los hijos. La humanidad debería liberarse de los hijos para que las mujeres alguna vez pudieran liberarse de la opresión que les pesa. Serían las últimas en poder liberarse. Ellas objetan generalmente el tratamiento sexual que he descrito en mis novelas.", respondió Andrés Rivera en una entrevista con Verónica Abdala, publicada en Página/12, en julio de 2001.

2002
Se publica en Buenos Aires "Para ellos, el Paraíso y otras novelas". El volumen de la editorial Alfaguara reúne las novelas ’Cita’ (1966), ’Apuestas’ (1986), ’Para ellos, el Paraíso’ (1989) y la inédita ’Guido’ (2002).
"Digo que reescribí ’Cita’ no importa ya, en cuantas oportunidades. Su primera edición tuvo lugar durante un gobierno militar. Después, vienen ’Apuestas’, ’Para ellos, el Paraíso’ y ’Guido’. ¿Qué puedo decir de ’Apuestas’? Puedo decir que se publicó veinte años después que ’Cita’. Había retornado eso que llaman democracia. Aclaro que, en esas dos décadas, aparecieron otros títulos, firmados por mí. No creo que sea necesario convocarlos en esta deshilachada enumeración. Como otros, sobreviví al genocidio instaurado el 24 de marzo de 1976. Para ellos, ’El Paraíso’ alude a esa atroz circunstancia. La novela, breve, fue editada en 1989. ’Guido’ es un texto inédito. Es un recuerdo que me acompaña, indomable, desde la niñez. Conocí a los trabajadores rurales que viejos trenes dispersaban por la llanura bonaerense. Conocí, de cerca, sus trabajos, sus pesares, sus esperanzas. Conocí al hombre a quien escuchaban y respetaban, y que cae asesinado en una noche de la pampa, en una esquina oscura de una pequeña ciudad silenciosa. ’Cita’, entonces. (…) Y yo fui el chico que escuchó, en los remotos años ´30 del siglo XX, a Guido Fioravanti relatar cómo y por qué caen de los andamios hombres sin edad, a los que se llama albañiles. Hay libros que dibujan el presente, cuando hablan del pasado. Para ellos, ’…el Paraíso’ busca figurar entre esos libros", escribirá Rivera como prólogo de este libro de Alfaguara.

2003
Aparece, en Buenos Aires, "El manco Paz" (Alfaguara).

2004
Recibe el Premio Konex Diploma al Mérito en la categoría "Novela: quinquenio 1994-1998".
La editorial Alfaguara publica, en Buenos Aires, su novela "Cría de asesinos".
"A diferencia de novelas anteriores, Cría de asesinos, el nuevo libro de relatos de Andrés Rivera, no centra su atención en los personajes más visibles de la historia argentina. "La revolución es un sueño eterno" prestaba su voz a un derrotado Juan José Castelli; "El farmer", a la figura de un Rosas en el exilio; "Ese manco Paz", a la vejez del general Paz. En "Cría de asesinos", en cambio, Rivera construye personajes anónimos que tejen -ajenos a la trascendencia de los libros de Historia- el complejo entramado de violencia política y social que define a la Argentina. Abogados, obreros textiles, delincuentes, gerentes de banco, pasteleras o amas de casa, ninguno de los personajes del libro figuraría en la historia de los grandes hombres, pero representan, en variables proporciones, la corrupción, la mezquindad o el abatimiento con los que Rivera ha identificado siempre los cursos de la historia nacional. El volumen incluye siete relatos; los dos más extensos y de mayor intensidad narrativa, "Iniciaciones" y "Cría de asesinos", han sido escritos en los últimos años, mientras que los demás son correcciones de versiones anteriores inéditas. En la mayoría de los relatos, las situaciones históricas de fondo -el comienzo de la dictadura de 1976, la década peronista, los "delictivos" años actuales- funcionan como un marco que define las subjetividades y que dota a las acciones de una particular forma de violencia o, en caso contrario, de una inevitable sensación de derrota. [...] Construyendo cada texto con su característico tono plagado de pausas y de cancinas reiteraciones, Rivera presenta con Cría de asesinos un conjunto de relatos de efecto dispar, dado que el avance parcial o escamoteado sobre los sucesos, los personajes y los conflictos genera, por momentos, una eficaz ambigüedad, pero por otros, un excesivo repliegue de la escritura ante el silencio." escribió Soledad Quereilhac para el diario La Nación, 15 de agosto de 2004.
Reside (desde hace años) en la localidad de Bella Vista (Córdoba), donde su compañera creó una Biblioteca Popular: "Compró un viejo granero con un subsidio de una ONG de Suecia, lo recicló y fundó una biblioteca donde además se dan clases de teatro y literatura, se proyectan películas y se enseña idiomas", cuenta Rivera.

2005
La editorial Seix Barral publica "Esto por ahora".
"En ’Esto, por ahora’, reaparecen personajes de ’Cría de asesinos’ y ’Tierra de exilio’, ’más uno nuevo, alguien que participó en la resistencia a la dictadura militar’, cuenta Rivera. ’La esposa de este militante era partidaria de la lucha armada, pero él no, porque no le veía salida’, puntualiza. ’Un grupo de tareas asaltó su casa: la mujer había salido con uno de los hijos y él se quedó con el otro. Cuando entraron, puso al chico en la bañadera y se batió a tiros. Lo mataron, y el chico fue entregado a la abuela’, dirá en una entrevista realizada por Hilda Cabrera, publicada en Página/12, en setiembre de 2005.
Su novela ’La sierva’ es llevada al teatro con adaptación de Andrés Bazzalo, con dirección de éste y de Mónica Scandizzo (Teatro Payró, de Buenos Aires).

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