Las entrevistas audiovisuales realizadas por el equipo de la Audiovideoteca tienen inserción en los medios de comunicación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires:
- El programa televisivo "Obra en construcción", emitido desde 2005 en forma periódica por el Canal Ciudad Abierta.
- Los microprogramas radiales "Las Plumas", para FM 2x4.
- El sitio web: una audiovideoteca virtual que permite a los navegantes conocer a sus artistas por medio de videos, audios y textos.
Para visualización
concertar turno de
lunes a viernes
de 14 a 18 horas
via mail o por teléfono al
4806-1659/1647
Entrevista realizada en mayo de 2005, en Buenos Aires.
Escribir poesía y correr riesgos
El modo que empieza la escritura de los poemas se ha ido modificando
a lo largo del tiempo. Para no hacer historia antigua, podría
pensar en dos etapas. La etapa que signa de alguna manera al libro
del 84 –"El mago"-; que signa a mi libro del 89
–"La ansiedad perfecta"- y "Las superficies
iluminadas" -que es del 90 y algo-, es mitad y mitad. Es una
etapa donde un poema empieza de alguna observación, ya sea
práctica, de la vida tridimensional -por llamarla de alguna
manera-, o de lectura, o de una idea (si es de lectura sería
bidimensional porque es de papel y si es una idea, adimensional si
suponemos que una idea no ocupa espacio). Pero empieza a partir de
alguna nota, digamos, algo que se separa del curso diario: algo escuchado,
algo visto, una idea surgida leyendo, un sueño, una frase entera
que después uno va hilando. Necesariamente, en algún
momento está la primer frase, o una del medio…
Hay una gran diferencia entre el momento en que uno está empezando
a escribir un poema y el momento en que uno ya lo tiene, lo pescó,
está afuera del agua. En el primer momento en que la cosa puede
disolverse en nada el papel es indispensable. O sea, muchas veces
me ha pasado estar escribiendo, tachar, seguir adelante, después
volver sobre lo tachado, volver sobre una versión anterior
porque me había extraviado porque lo había llevado por
un camino que no era. Es un momento muy dubitativo donde uno no sabe
qué quiere escribir, donde lo va descubriendo a medida que
lo escribe. O donde la idea que uno tenía descubre que, a poco
andar, era trivial y que, sin embargo, tratando de escribirla apareció
otra cosa más interesante. Un momento muy azaroso y, hasta
diría, con su toque de angustia. A veces tengo que parar un
rato, dejar que se calme la cosa, y volver.
En cambio, hay otro momento donde uno lo tiene y cuando lo tiene,
es interesante crear el riesgo de otra manera. Esto se me ocurre ahora:
es como si el riesgo que al principio era que el poema se escapara,
hay que tomar ahí –yo siento esto- el riesgo de arruinarlo
porque es un riesgo interesante.
Ver Biografía Completa | Ver Bibliografía