The audiovisual interviews, done by the Audiovisual Archive’s Team, are published by the communication media of the Buenos Aires City Government.
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Biography
1947
Nace en la ciudad de Buenos Aires el 18 de julio.
1965
Comienza el Profesorado en Letras en el Instituto Superior del Profesorado "Pedro
Elizalde", en Ciudadela, Provincia de Buenos Aires.
1969
Obtiene el título de Profesora en Letras.
1970
Contrae matrimonio con el periodista Juan Miguel Satragno.
Realiza su primer trabajo periodístico como colaboradora de la sección
"Columnas de la Juventud" del diario La Nación.
1973
El 23 de febrero nace su hijo Pedro Agustín.
1974
Comienza la carrera de Ciencias de la Educación en la Facultad de Filosofía
y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
1975
Interrumpe sus estudios por la intervención en la universidad.
1978
En plena dictadura, en el mes de febrero, su esposo, el periodista Juan Miguel
Satragno, es secuestrado.
1979
En el mes de septiembre, luego de la desaparición de su marido, su hermana
y su cuñado, se radica en Brasil.
1980
Solicita asilo político al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para
los Refugiados (ACNUR). En el mes de febrero, se radica en París, en
donde vivirá durante casi siete años.
"’Ahora recuerdo esos días con angustia y, al mismo tiempo,
como si los hubiera vivido otra persona; sentía, contradictoriamente,
que me despedía de mí misma para ir, a la vez, al encuentro de
mí misma, en otra vida. Sin duda, se trataba de la vida y en más
de un sentido sería como nacer de nuevo.’[...] La angustia de Siscar
hablaba del desgarro de tener que salir a Brasil, dejando a su hijo al cuidado
de sus padres. Por problemas de documentación, su exilio implicó
separarse de su hijo y por un tiempo que no sabía cuál sería.
Su otro pesar fue vivir en un estado incierto, en una suerte de pérdida
de la identidad, en el anonimato y en el desapego. [...] El exilio se constituyó
sobre un hecho negativo. Marcó una ausencia y remitió a lo que
estaba al margen, desintegrado. Ser exiliado fue una forma violenta de ser extranjero.
El exilio fue castigo, pero no porque fuera imposible vivir cosas positivas,
sino por la conciencia de no haber elegido nada o casi nada", dirá
Siscar en la entrevista con el escritor Jorge Boccanera, "Yo conocí
los dos exilios", en "Tierra que anda. Los escritores en el exilio",
Ameghino, Buenos Aires, 1999.
En París cursa las materias Literatura Latinoamericana, Lingüística
y Traducción del DEUG de Español, en la Université de Paris
III, Sorbonne.
1984
Publica su primer cuento "Mundo mundo" (en "Trafalgar Square",
selección Vladimir Herrera, Laertes, Barcelona), incluido más
tarde en "Reescrito en la bruma".
1985
Editorial Correcaminos, de París, publica, en edición bilingüe,
el libro de poemas "Tatuajes".
1986
Regresa a Buenos Aires.
1987
Aparece en Buenos Aires el libro "Reescrito en la bruma" en la editorial
Per Abbat.
"Estos ocho relatos de Cristina Siscar –altamente recomendables–
rescatan una dimensión del texto narrativo muy poco frecuente en estas
latitudes: acaso haya que recurrir al nombre del uruguayo Felisberto Hernández
para intentar una primera aproximación a ese desvelo. Ocurre que para
acercarse a ’Reescrito...’ hay que adoptar el papel de un papel
de lector activo, eminentemente recreador: es el mismo sentido o anécdota
últimos lo que está en tela de juicio; la riqueza textual cobija,
en su entraña, la necesidad (el desafío) de suscitar distintas
lecturas. Son estos, pues, relatos abiertos, provocadores, no aptos para receptores
pasivos; donde la pericia anecdótica a menudo deviene símbolo.
Y donde late la ansiedad de la palabra escrita por interrogarse sobre lo que
está diciendo y por asumir el peligro de ser borrada, tal como fue y
es fracturada la llamada ’realidad’, por lo manotazos del azar o
de la historia", escribirá Federico Ríos, en el Suplemento
Cultura y Nación, de Clarín, el 17 de diciembre de 1987.
Sus relatos "El lugar de todos los nombres" y "La muerte del
autor" obtienen la Primera Mención Especial al cuento en el concurso
"Jorge Luis Borges", organizado por la Fundación Kónex
y el Fondo Nacional de las Artes.
1988
Editorial Puntosur, de Buenos Aires, publica "Lugar de todos los nombres".
"El escritor más intenso es el que sabe leer bien sus propios sueños.
En el caso de Cristina Siscar la literatura es eso y, además, lo que
siempre fue por carácter: una actividad fuera de lo común. Un
surtidor de enigmas (¡suertes varias para el lector!). Una cosa antigua
que vuelve a recuperar su lugar. En efecto, cierta imaginería muy, muy
vieja organiza estos relatos, aunque vengan escritos bajo el cielo de la Era
Postcrítica. Por ejemplo, está y no está la parábola,
porque nada quiere terminar aquí en una enseñanza. Y no hay fábula
salvo que aparezca en la forma del lío. Esos sutiles enredos sintácticos
donde los personajes de hoy se desdoblan y se multiplican en un diálogo
de otros tiempos sólo para instalar entre nosotros un inquietante recuerdo
del futuro. Qué herida la memoria. Por eso mismo, por ese desliz legal
o ese "fuera de la ley" de la ley de la progresión, las varias
historias de este libro hacen efecto de imán en una sola indecible, no
sé si llamarla alquímica. Tampoco sé cómo voy a
explicar esto: es como si un pequeño fotograma –la escritura Siscar,
su Forma de escribir– se desplazara por la banda negra de los sueños
para ir sacando de allí las anécdotas más traslúcidas
y claras del mundo. Las que estaban durmiendo en nosotros. Las más trasparentes,
como si todos juntos de pronto –ella y nosotros– tuviéramos
algún eco, o nostalgia, o necesidad de identificarnos de nuevo en el
relato clásico. ¿Algún día la literatura más
intensa podrá volver a ser, también, comunitaria? Ni fantásticas
ni maravillosas, estas páginas parecen simplemente fabulosas: una-mil-y-una-noche
de Babel. Se arman en libro, indelebles, sin ninguna costura reflexiva a la
vista. Pero hacen que el lector –como diría Macedonio Fernández–
termine encuadernado en la continuidad inesperada de su leer", escribe
Héctor Libertella en la contratapa del volumen.
1989
Obtiene la Beca de Creación (narrativa) otorgada por el Fondo Nacional
de las Artes.
1991
Tiene a su cargo la sección "Los libros de la cabecera" de
la revista Humor (hasta 1994).
1992
Recibe el segundo premio de cuento "Gloria Kehoe Wilson", otorgado
por la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos.
1993
Editorial Colihue, de Buenos Aires, edita en la colección La Movida su
novela "Las líneas de la mano".
"Cristina Siscar, a su modo, escribe un cuento de hadas. Y lo hace bien.
Distribuye criteriosamente a santos y profanos, trae las benéficas tinieblas
de la mano de la Gitana y dispone de ciertos personajes turbadores: un ciego,
la profesora de música que arrastra una herida de amor, unos vecinos
que parecen sacados del reino del terror. Atenta a la realidad, jaquea el deseo
viajero de Griselda a través del dinero: sus padres no lo poseen y ella
no puede evitar pensar en el trabajo. Ese dilema no desautoriza la aventura,
al contrario, la hace concreta, la pone en su lugar de riesgo y sueño.
La pregunta maldita sería qué sucede al día siguiente,
cuando debe volver o no a la oficina, al orden de las obligaciones. No es necesario
responderla, alcanza y sobra con saber que esa planificación es alterable,
que en ’Las líneas de la mano’ se dibuja un destino trasgresor
y cordial al mismo tiempo". (Fernando Fagnani, El Cronista Cultural, 18
de octubre de 1993)
Publica su cuento "Bastidor, hijos, cañamazo" (en "Mujer
y Memoria", selección y prólogo Tununa Mercado, Silvia Plager
y Sofía Laski, Torres Agüero Editor, Buenos Aires) luego incluido
en el volumen de relatos "Los efectos personales".
1994
Ediciones De la Flor, de Buenos Aires, publica el libro de cuentos "Los
efectos personales".
"’Los efectos personales’ se estructura alrededor de un mundo
de objetos, cicerones que nos introducen en la sofocada y palpitante selva de
una adolescencia femenina. Adolescencia que está fechada en un impreciso
borde entre las décadas del ’50 y ’60: las referencias físicas
abundan en un libro que es, todo él, un catálogo, un moroso recuento
de cosas: el saquito de banlon; la costura en las medias; los discos de 33 revoluciones;
Blue Velvet sonando en una pista de baile; los breteles del sostén; los
bordados en bastidor; polvorientos trenes con asientos de cuero marrón.
Cristina Siscar no ha elegido, para contar esa adolescencia, ni la peripecia
ni la psicología ni la intriga, sino la descripción de las cosas.
La propuesta queda clara a partir del epígrafe de Milosz: ’¿Qué
pensarán de ti los objetos que te fueron fraternalmente acogedores? ¿Su
oscuro destino no estaba estrechamente unido al tuyo?", escribió
Álvaro Abós, en la revista Humor Nº 429, de octubre de 1994.
1999
Editorial Simurg publica en Buenos Aires la novela "La sombra del jardín".
"’La sombra del jardín’ de Cristina Siscar dibuja la
parábola de una aventura femenina por el paisaje del exilio: un itinerario
a la vez onírico y dolorosamente real, donde lo poético confluye
con lo político. El sexo y la nostalgia del amor y de la permanencia,
el cuerpo que duerme en hogares transitorios, la memoria del fuego y el alimento
crean un tejido –a la vez sensual y evanescente– de evocaciones
y deseos. Profundamente simbólica, plena de resonancias exquisitas y
antiguas, ’La sombra del jardín’ inscribe en los laberintos
de la extranjería y el anhelo de una perdurable comunidad, otra cara
posible de la épica, donde no hay héroe guerrero sino la peregrina
de un camino interior en busca de un jardín perdido", señala
María Rosa Lojo, en la revista First, Nº 154, julio de 1999.
Por su parte, Mónica Sifrim, en el suplemento Cultura y Nación,
del diario Clarín del 6 de junio de 1999, dirá del libro:
"En su novela, Cristina Siscar exhibe una escritura musical que bien podría
leerse con deleite en voz alta. Su prosa, sembrada de palabras extranjeras,
se mira a cada rato en su espejito de mano y se retoca. Corrige el foco, como
si los sucesos hubieran ocurrido en una lengua indecible y el primer esfuerzo
de la novela fuera traducirlos de un modo irreprochable de la huella visual,
impresa en la memoria emotiva, a la etapa verbal de la narración. ’La
sombra del jardín’ se ocupa de lugares perdidos en un punto intermedio
entre el recuerdo y la imaginación, de escenas huidizas que por alguna
razón se convierten en cajas de resonancia".
2001
Compila y prologa la antología "El lenguaje de las cosas en la
literatura del siglo XX", publicada en Buenos Aires por la editorial Desde
la Gente.
2003
La editorial Alción, de Córdoba, publica su libro de ensayo "El
viaje. Itinerarios de la lectura".
"Desde las primeras páginas, la autora construye un itinerario
poético: Marco Polo, Darwin, Basho, el poeta errante de Marguerite Yourcenar,
Lanzarote, los peregrinos medievales, los juglares, los comediantes, la cultura
nómade. Petrarca, Dante, el peregrinaje a Compostela, los viajes en diferentes
transportes, los miedos, no al avión sino al hombre por lo que significa
el volver. Lo que más retengo de la lectura de El viaje es el despliegue
de una lógica, una forma de sistematizar, de crear series con la diversidad,
el espesor, el ritmo y la función de hacer proliferar el sentido. Sugerencias
y sensaciones, razones y formas, efectos y revelaciones a través de las
cuales se plantea el lazo entre viajar y escribir, entre el afuera y el adentro,
entre el desplazar y el retener, entre lo objetivo y lo subjetivo. El viaje
es una colección de estampas, anécdotas, imágenes y citas
que apuntan al carozo de la imaginación, a la audacia y al desapego de
salir de una escena para entrar en otra", señaló la escritora
Liliana Heer, en el texto leído en la presentación del libro,
en septiembre del 2003.