Audiovideoteca de Escritores de Buenos Aires

LA DIFUSION

Las entrevistas audiovisuales realizadas por el equipo de la Audiovideoteca tienen inserción en los medios de comunicación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires:

- El programa televisivo "Obra en construcción", emitido desde 2005 en forma periódica por el Canal Ciudad Abierta.

- Los microprogramas radiales "Las Plumas", para FM 2x4.

- El sitio web: una audiovideoteca virtual que permite a los navegantes conocer a sus artistas por medio de videos, audios y textos.

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Biografía

Cristina Siscar Biografía

Cristina Siscar

Cronología

1947
Nace en la ciudad de Buenos Aires el 18 de julio.

1965
Comienza el Profesorado en Letras en el Instituto Superior del Profesorado "Pedro Elizalde", en Ciudadela, Provincia de Buenos Aires.

1969
Obtiene el título de Profesora en Letras.

1970
Contrae matrimonio con el periodista Juan Miguel Satragno.
Realiza su primer trabajo periodístico como colaboradora de la sección "Columnas de la Juventud" del diario La Nación.

1973
El 23 de febrero nace su hijo Pedro Agustín.

1974
Comienza la carrera de Ciencias de la Educación en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

1975
Interrumpe sus estudios por la intervención en la universidad.

1978
En plena dictadura, en el mes de febrero, su esposo, el periodista Juan Miguel Satragno, es secuestrado.

1979
En el mes de septiembre, luego de la desaparición de su marido, su hermana y su cuñado, se radica en Brasil.

1980
Solicita asilo político al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). En el mes de febrero, se radica en París, en donde vivirá durante casi siete años.
"’Ahora recuerdo esos días con angustia y, al mismo tiempo, como si los hubiera vivido otra persona; sentía, contradictoriamente, que me despedía de mí misma para ir, a la vez, al encuentro de mí misma, en otra vida. Sin duda, se trataba de la vida y en más de un sentido sería como nacer de nuevo.’[...] La angustia de Siscar hablaba del desgarro de tener que salir a Brasil, dejando a su hijo al cuidado de sus padres. Por problemas de documentación, su exilio implicó separarse de su hijo y por un tiempo que no sabía cuál sería. Su otro pesar fue vivir en un estado incierto, en una suerte de pérdida de la identidad, en el anonimato y en el desapego. [...] El exilio se constituyó sobre un hecho negativo. Marcó una ausencia y remitió a lo que estaba al margen, desintegrado. Ser exiliado fue una forma violenta de ser extranjero. El exilio fue castigo, pero no porque fuera imposible vivir cosas positivas, sino por la conciencia de no haber elegido nada o casi nada", dirá Siscar en la entrevista con el escritor Jorge Boccanera, "Yo conocí los dos exilios", en "Tierra que anda. Los escritores en el exilio", Ameghino, Buenos Aires, 1999.
En París cursa las materias Literatura Latinoamericana, Lingüística y Traducción del DEUG de Español, en la Université de Paris III, Sorbonne.

1984
Publica su primer cuento "Mundo mundo" (en "Trafalgar Square", selección Vladimir Herrera, Laertes, Barcelona), incluido más tarde en "Reescrito en la bruma".

1985
Editorial Correcaminos, de París, publica, en edición bilingüe, el libro de poemas "Tatuajes".

1986
Regresa a Buenos Aires.

1987
Aparece en Buenos Aires el libro "Reescrito en la bruma" en la editorial Per Abbat.
"Estos ocho relatos de Cristina Siscar –altamente recomendables– rescatan una dimensión del texto narrativo muy poco frecuente en estas latitudes: acaso haya que recurrir al nombre del uruguayo Felisberto Hernández para intentar una primera aproximación a ese desvelo. Ocurre que para acercarse a ’Reescrito...’ hay que adoptar el papel de un papel de lector activo, eminentemente recreador: es el mismo sentido o anécdota últimos lo que está en tela de juicio; la riqueza textual cobija, en su entraña, la necesidad (el desafío) de suscitar distintas lecturas. Son estos, pues, relatos abiertos, provocadores, no aptos para receptores pasivos; donde la pericia anecdótica a menudo deviene símbolo. Y donde late la ansiedad de la palabra escrita por interrogarse sobre lo que está diciendo y por asumir el peligro de ser borrada, tal como fue y es fracturada la llamada ’realidad’, por lo manotazos del azar o de la historia", escribirá Federico Ríos, en el Suplemento Cultura y Nación, de Clarín, el 17 de diciembre de 1987.
Sus relatos "El lugar de todos los nombres" y "La muerte del autor" obtienen la Primera Mención Especial al cuento en el concurso "Jorge Luis Borges", organizado por la Fundación Kónex y el Fondo Nacional de las Artes.

1988
Editorial Puntosur, de Buenos Aires, publica "Lugar de todos los nombres".
"El escritor más intenso es el que sabe leer bien sus propios sueños. En el caso de Cristina Siscar la literatura es eso y, además, lo que siempre fue por carácter: una actividad fuera de lo común. Un surtidor de enigmas (¡suertes varias para el lector!). Una cosa antigua que vuelve a recuperar su lugar. En efecto, cierta imaginería muy, muy vieja organiza estos relatos, aunque vengan escritos bajo el cielo de la Era Postcrítica. Por ejemplo, está y no está la parábola, porque nada quiere terminar aquí en una enseñanza. Y no hay fábula salvo que aparezca en la forma del lío. Esos sutiles enredos sintácticos donde los personajes de hoy se desdoblan y se multiplican en un diálogo de otros tiempos sólo para instalar entre nosotros un inquietante recuerdo del futuro. Qué herida la memoria. Por eso mismo, por ese desliz legal o ese "fuera de la ley" de la ley de la progresión, las varias historias de este libro hacen efecto de imán en una sola indecible, no sé si llamarla alquímica. Tampoco sé cómo voy a explicar esto: es como si un pequeño fotograma –la escritura Siscar, su Forma de escribir– se desplazara por la banda negra de los sueños para ir sacando de allí las anécdotas más traslúcidas y claras del mundo. Las que estaban durmiendo en nosotros. Las más trasparentes, como si todos juntos de pronto –ella y nosotros– tuviéramos algún eco, o nostalgia, o necesidad de identificarnos de nuevo en el relato clásico. ¿Algún día la literatura más intensa podrá volver a ser, también, comunitaria? Ni fantásticas ni maravillosas, estas páginas parecen simplemente fabulosas: una-mil-y-una-noche de Babel. Se arman en libro, indelebles, sin ninguna costura reflexiva a la vista. Pero hacen que el lector –como diría Macedonio Fernández– termine encuadernado en la continuidad inesperada de su leer", escribe Héctor Libertella en la contratapa del volumen.

1989
Obtiene la Beca de Creación (narrativa) otorgada por el Fondo Nacional de las Artes.

1991
Tiene a su cargo la sección "Los libros de la cabecera" de la revista Humor (hasta 1994).

1992
Recibe el segundo premio de cuento "Gloria Kehoe Wilson", otorgado por la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos.

1993
Editorial Colihue, de Buenos Aires, edita en la colección La Movida su novela "Las líneas de la mano".
"Cristina Siscar, a su modo, escribe un cuento de hadas. Y lo hace bien. Distribuye criteriosamente a santos y profanos, trae las benéficas tinieblas de la mano de la Gitana y dispone de ciertos personajes turbadores: un ciego, la profesora de música que arrastra una herida de amor, unos vecinos que parecen sacados del reino del terror. Atenta a la realidad, jaquea el deseo viajero de Griselda a través del dinero: sus padres no lo poseen y ella no puede evitar pensar en el trabajo. Ese dilema no desautoriza la aventura, al contrario, la hace concreta, la pone en su lugar de riesgo y sueño. La pregunta maldita sería qué sucede al día siguiente, cuando debe volver o no a la oficina, al orden de las obligaciones. No es necesario responderla, alcanza y sobra con saber que esa planificación es alterable, que en ’Las líneas de la mano’ se dibuja un destino trasgresor y cordial al mismo tiempo". (Fernando Fagnani, El Cronista Cultural, 18 de octubre de 1993)
Publica su cuento "Bastidor, hijos, cañamazo" (en "Mujer y Memoria", selección y prólogo Tununa Mercado, Silvia Plager y Sofía Laski, Torres Agüero Editor, Buenos Aires) luego incluido en el volumen de relatos "Los efectos personales".

1994
Ediciones De la Flor, de Buenos Aires, publica el libro de cuentos "Los efectos personales".
"’Los efectos personales’ se estructura alrededor de un mundo de objetos, cicerones que nos introducen en la sofocada y palpitante selva de una adolescencia femenina. Adolescencia que está fechada en un impreciso borde entre las décadas del ’50 y ’60: las referencias físicas abundan en un libro que es, todo él, un catálogo, un moroso recuento de cosas: el saquito de banlon; la costura en las medias; los discos de 33 revoluciones; Blue Velvet sonando en una pista de baile; los breteles del sostén; los bordados en bastidor; polvorientos trenes con asientos de cuero marrón. Cristina Siscar no ha elegido, para contar esa adolescencia, ni la peripecia ni la psicología ni la intriga, sino la descripción de las cosas. La propuesta queda clara a partir del epígrafe de Milosz: ’¿Qué pensarán de ti los objetos que te fueron fraternalmente acogedores? ¿Su oscuro destino no estaba estrechamente unido al tuyo?", escribió Álvaro Abós, en la revista Humor Nº 429, de octubre de 1994.

1999
Editorial Simurg publica en Buenos Aires la novela "La sombra del jardín".
"’La sombra del jardín’ de Cristina Siscar dibuja la parábola de una aventura femenina por el paisaje del exilio: un itinerario a la vez onírico y dolorosamente real, donde lo poético confluye con lo político. El sexo y la nostalgia del amor y de la permanencia, el cuerpo que duerme en hogares transitorios, la memoria del fuego y el alimento crean un tejido –a la vez sensual y evanescente– de evocaciones y deseos. Profundamente simbólica, plena de resonancias exquisitas y antiguas, ’La sombra del jardín’ inscribe en los laberintos de la extranjería y el anhelo de una perdurable comunidad, otra cara posible de la épica, donde no hay héroe guerrero sino la peregrina de un camino interior en busca de un jardín perdido", señala María Rosa Lojo, en la revista First, Nº 154, julio de 1999.
Por su parte, Mónica Sifrim, en el suplemento Cultura y Nación, del diario Clarín del 6 de junio de 1999, dirá del libro:
"En su novela, Cristina Siscar exhibe una escritura musical que bien podría leerse con deleite en voz alta. Su prosa, sembrada de palabras extranjeras, se mira a cada rato en su espejito de mano y se retoca. Corrige el foco, como si los sucesos hubieran ocurrido en una lengua indecible y el primer esfuerzo de la novela fuera traducirlos de un modo irreprochable de la huella visual, impresa en la memoria emotiva, a la etapa verbal de la narración. ’La sombra del jardín’ se ocupa de lugares perdidos en un punto intermedio entre el recuerdo y la imaginación, de escenas huidizas que por alguna razón se convierten en cajas de resonancia".

2001
Compila y prologa la antología "El lenguaje de las cosas en la literatura del siglo XX", publicada en Buenos Aires por la editorial Desde la Gente.

2003
La editorial Alción, de Córdoba, publica su libro de ensayo "El viaje. Itinerarios de la lectura".
"Desde las primeras páginas, la autora construye un itinerario poético: Marco Polo, Darwin, Basho, el poeta errante de Marguerite Yourcenar, Lanzarote, los peregrinos medievales, los juglares, los comediantes, la cultura nómade. Petrarca, Dante, el peregrinaje a Compostela, los viajes en diferentes transportes, los miedos, no al avión sino al hombre por lo que significa el volver. Lo que más retengo de la lectura de El viaje es el despliegue de una lógica, una forma de sistematizar, de crear series con la diversidad, el espesor, el ritmo y la función de hacer proliferar el sentido. Sugerencias y sensaciones, razones y formas, efectos y revelaciones a través de las cuales se plantea el lazo entre viajar y escribir, entre el afuera y el adentro, entre el desplazar y el retener, entre lo objetivo y lo subjetivo. El viaje es una colección de estampas, anécdotas, imágenes y citas que apuntan al carozo de la imaginación, a la audacia y al desapego de salir de una escena para entrar en otra", señaló la escritora Liliana Heer, en el texto leído en la presentación del libro, en septiembre del 2003.

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