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Homenaje: Osvaldo Soriano
El pasado 29 de enero, a diez años de su muerte, se rindió homenaje al escritor Osvaldo Soriano en el Cementerio de la Chacarita. Sus restos fueron trasladados a un claro del cementerio, con una placa que dice: "Basta de muertes… y empezó a cerrar la tumba, de Triste, solitario y final". Soriano, en contraposición a la indiferencia que ejerció la crítica sobre su obra, supo construirse un grupo de lectores y amigos fieles. Y allí estaban, junto con su viuda Catherine Brucher y su hijo Manuel, de dieciseis años, y entre otros: Francisco N. Juárez –colega de Primera Plana, quien leyó una carta que Osvaldo Bayer escribió para la ocasión-, Héctor Olivera y Roberto "Tito" Cossa. Su hijo, Manuel, contó que viajó desde Francia, el lugar en el que vive junto con su madre, para poder hablar con los amigos de Soriano y llevarse una imagen más acabada de quién fue su padre. En el video asegura que leyó sus libros en francés pero que ahora quiere enriquecer su español porque sabe que no será lo mismo leer a su padre en su idioma original. Dice recordar de él, sobre todo, los cuentos que le contaba de noche y los problemas que eso le traía con sus maestras, que lo trataban de mentiroso cuando él repetía en el colegio las historias de su padre. Jorge Telerman, jefe de gobierno porteño, comparó la literatura de Osvaldo Soriano con la literatura de Roberto Arlt, y manifestó su intención de que el lugar de la placa en honor al escritor se constituya como un paso obligado en el recorrido que hacen los turistas de la ciudad.